Proyecto EL CHINERO

¿QUÉ ES EL PROYECTO EL CHINERO?
El Chinero es un proyecto para la recuperación y salvaguarda del Patrimonio Cultural, que se está desarrollando en Santisteban del Puerto, un pueblo al norte de la provincia de Jaén, en pleno corazón de la Comarca del Condado-Jaén.

¿Y POR QUÉ EL CHINERO?
En la casa de la abuela había un chinero. Era como un armario empotrado en el muro del salón; cerrado con unas puertas acristaladas, a través de ellas se veían: una antigua vajilla de Pickman, regalo de la duquesa cuando los abuelos se casaron, allá por los años 20; una bandeja de alpaca repujada con la última cena; una graciosa macerina de porcelana de Alcora, un juego de jicarillas de loza fina un tanto desportilladas, una benditera de San Antonio de Padua,…
Recuerdo la felicidad de la abuela cuando abría las puertas y nos enseñaba todo aquel tesoro. Detrás de cada objeto había una historia: el tarro donde la bisabuela recogía la miel del colmenar; el cinturón del uniforme de Guarda del Duque cuando el abuelo andaba por la sierra. Gran parte de la memoria de la familia estaba en aquel chinero, que había ido creciendo con el paso de una generación tras otra.

Seguro que ya habeies entendido el sentido del nombre y el paralelismo con la defensa y puesta en valor del Patrimonio Cultural de una comunidad.

PERO EN REALIDAD ¿QUÉ ES TODO ESTO DEL PATRIMONIO CULTURAL?
Es la UNESCO, bajo sus competencias a nivel mundial en temas de cultura, quien propone una definición muy válida para el concepto de Patrimonio Cultural:
El Patrimonio Cultural es el legado que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que transmitimos a las generaciones futuras. UNESCO. 1972.
En esta definición se presentan, a nuestro modo de ver, los tres pilares básicos en los que se sustenta su significado:
- El Patrimonio como un legado heredado del pasado.
- El Patrimonio como algo que está vivo en el presente. Y por lo tanto, algo que sigue creciendo; y, lo más triste, algo que puede morir.
- El Patrimonio percibido como la obligación de transmitirlo a las generaciones futuras en el mejor estado posible.

Dentro del Patrimonio Cultural descubrimos dos concepciones diferentes: El Patrimonio Cultural Material y el Patrimonio Cultural Inmaterial. La frontera entre ellos es a veces más que confusa, y sobre todo no se pueden aislar uno del otro, pues ambos suponen dos dimensiones de una sola realidad.

¿PATRIMONIO MATERIAL O INMATERIAL?
La noción de Patrimonio Material o Tangible abarca los objetos que poseen sustancia física y que por lo tanto pueden ser conservados y restaurados por algún tipo de intervención.
El Patrimonio Inmaterial o Intangible hace referencia al conjunto de elementos sin sustancia física, o a las formas de conducta que proceden de una cultura tradicional o popular; y que se transmiten oralmente o mediante gestos y se va modificando con el transcurso del tiempo a través de un proceso de recreación colectiva.

Y ¿QUÉ PASA SI TODO ESTO SE PIERDE?
Es muy grave olvidar el pasado y estamos a punto de presenciar con los brazos cruzados la muerte de nuestras raíces más profundas; las del castillo y el pilón de la plaza, el burro del abuelo y el atardecer junto a las tapias del corral, el romance picaresco y la canción del trabajo, los cuentos de la abuela delante del chinero y el jarro de vino fresco, el olor de la aceituna en la pleita con la canción de la aceitunera, y el sabor de nuestra gastronomía, el aquí nadie es más que nadie y el sentido igualatorio ante la Ley, y tantas y tantas cosas, unas ya perdidas y otras tan solo en el recuerdo.
Es innegable que el deterioro de la Memoria Histórica provoca un empobrecimiento en la identidad de los pueblos, pero su defensa no es competencia exclusiva de determinados estamentos gubernamentales. La salvaguarda del Patrimonio Cultural requiere del esfuerzo conjunto de toda la sociedad: responsables políticos, profesionales y ciudadanos, conscientes de los valores que encierra su identidad histórica y cultural.

Si la abuela no hubiera tenido ese chinero… seguro que hubiéramos seguido viviendo, pero algo de nosotros se habría perdido para siempre.